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TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO PARA EL TDAH

En el TDAH existe una disminución en la producción de dos neurotransmisores (sustancias químicas), llamadas Dopamina y Noradrenalina. Estas dos  sustancias son fundamentales para que aquellos circuitos cerebrales encargados de mantener la atención, organizar, planificar las acciones y controlar los impulsos,  funcionen correctamente.

Los fármacos destinados para tratar el TDAH, lo que hacen es aumentar estos dos neurotransmisores, que en el TDAH se producen de manera deficitaria para el correcto funcionamiento cerebral del niño. Y de esta forma se facilite el mantenimiento de la atención, la concentración, aunque las tareas no les motiven, le ayuda a pensar antes de actuar, a escuchar y por supuesto; a  aprender.

Existen dos tipos de medicación: los fármacos estimulantes, que serían los que actúan sobre la dopamina cerebral, y los fármacos no estimulantes que actúan sobre la noradrenalina, en las zonas del cerebro que funcionan por debajo de lo normal en el TDAH (área prefrontal).

TRATAMIENTOS MÁS HABITUALES:

Fármacos psicoestimulantes:

En la actualidad, las sustancias más empleadas son el Metilfenidato (MTF).  Tiene una acción preferente sobre la vía dopaminérgica, por lo que consigue mejorar la atención y el control inhibitorio del impulso, aumentando la función ejecutiva, los resultados académicos y la conducta.

  • Existe el MTF de liberación inmediata (Rubifen de 5, 10 y 20 mg) y (Micebrán de 5 mg).
  • La formulación retardada OROS de MTF (Concerta de 18, 27, 36 y 54 mg), que posibilita una sola toma al día, (Medikinet de 10, 20, 30 y 40 mg) y (Equasym de 10, 20, 30 40 y 50 mg).
  • Actualmente se dispone de otro fármaco estimulante más, llamado Lixdesanfetamina (ELVANSE de 30, 50 y 70 mg) y tiene una acción efectiva aproximada de 13 h en niños y de fácil administración.

Fármacos No psicoestimulantes:

Se dispone también de la Atomoxetina (ATX) (Strattera de 10, 18, 25, 40, 60 y 80 mg). Este fármaco actúa sobre la vía noradrenérgica, siendo electivo si hay comorbilidad con tics, con dosis de 1.2-1,5 mg/kg/día, en una única toma diaria.

Otros fármacos:

Hay que considerar el uso de otros fármacos cuando existen comorbilidades, como: el trastorno negativista desafiante y los trastornos disruptivos de conducta, para los que habitualmente se comienza con dosis moderadas de risperidona (Risperdal).

Cuando el TDAH cursa con trastorno depresivo mayor o trastornos de ansiedad: fluoxetina (Prozac), el bupropión (Welbutrin), la venlafaxina (Effexor) y la desipramina, han mostrado cierta utilidad.

¿QUÉ SE DEBE TENER EN CUENTA?

  • Por supuesto debe ser recetado y supervisado por un médico especialista.
  • El tratamiento debe personalizarse y adaptarse a cada niño que lo recibe.
  • Las dosis de medicación se calculan en función del tipo de fármaco que se seleccione, en función de la talla y el peso del niño.
  • Se debe comenzar de forma gradual, tomándose con calma el proceso de ajuste de la dosis.
  • Tener siempre claro que estos medicamentos permiten, solamente tratar los síntomas nucleares del TDAH (inatención, hiperactivida e impulsividad) y que no tienen efecto sobre otros trastornos como (trastorno del comportamiento, ansiedad, dislexia, etc).
  • Actualmente existe consenso entre los expertos en TDAH, de no hacer interrupciones, ni descansos vacacionales. Puesto que el TDAH es un trastorno que afecta a la persona los 365 días del año, por ello no tiene sentido las retiradas del tratamiento sin causa justificada.
  • El tratamiento farmacológico en el TDAH debe administrarse hasta que el niño lo necesite. A veces se mantiene hasta la adolescencia ó más allá de esta.
  • Es importante los controles clínicos periódicos que permitan al médico especialista ver la evolución del niño, adaptando y ajustando la pauta farmacológica a las necesidades de cada etapa evolutiva de la vida de cada niño.

*Y lo más importante de todo, es llevar a cabo junto con el tratamiento farmacológico, el tratamiento psicoeducativo y psicocognitivo personalizado para cada niño, para ayudarle a mejorar en todas las habilidades emocionales y cognitivas afectadas, que cada niño individualmente manifieste. Y de esta forma intervenir de manera global en todas las necesidades o dificultades que el niño presente.

 

Ana Isabel Rozas Prieto

Psicóloga General Sanitaria /Nº de Col. CL-2813

Especialista en Neuropsicología Infantil.

Especialista en Estimulación Temprana.

Especialista en Mod. De Conducta en Clínica Infantil