El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con una base neurobiológica bien establecida. Los estudios muestran alteraciones en la regulación de neurotransmisores clave, principalmente dopamina y noradrenalina, en circuitos frontoestriatales implicados en la atención, la inhibición conductual y la autorregulación. El tratamiento farmacológico es relevante por varias razones:
1. Mejora directamente la función neurobiológica alterada.
Los fármacos para el TDAH actúan regulando la actividad dopaminérgica y noradrenérgica en la corteza prefrontal, región crucial para:
- atención sostenida,
- planificación,
- control de impulsos,
- memoria de trabajo.
Sin esta regulación, el cerebro trabaja con menor eficiencia y mayor esfuerzo.
2. Aumenta significativamente el rendimiento cognitivo. Está demostrado que mejora:
- la capacidad de mantener la atención,
- la velocidad de procesamiento,
- la capacidad de inhibición,
- la memoria de trabajo.
Estos cambios no son simplemente “conductuales”: son medibles en pruebas neuropsicológicas.
- Reduce la impulsividad y la hiperactividad.
Esto se traduce en:
- menor riesgo de accidentes,
- mejor adaptación escolar,
- disminución de conflictos familiares y sociales.
- Favorece el aprendizaje y la integración de habilidades psicopedagógicas.
El fármaco permite que el cerebro esté en condiciones óptimas para aprovechar la intervención educativa y psicoterapéutica. Un niño con TDAH sin tratar puede no lograr beneficiarse del apoyo psicopedagógico porque no consigue mantener la atención el tiempo suficiente o no logra autorregularse para aplicar estrategias.
5. Reduce el riesgo de comorbilidades. Al mejorar el funcionamiento diario, disminuye la probabilidad de desarrollar:
- ansiedad secundaria,
- baja autoestima,
- fracaso escolar,
- trastornos de conducta,
- consumo problemático de sustancias en la adolescencia.

FÁRMACOS DISPONIBLES PARA EL TDAH (actualización) Se dividen en estimulantes y no estimulantes.
1) Estimulantes (primera línea de tratamiento) Son los más estudiados y efectivos.
- Metilfenidato
Presentaciones:
- liberación inmediata (IR),
- liberación prolongada (LP),
- liberación modificada de 8–12 horas.
Ejemplos comerciales: Concerta, Medikinet, Ritalin (varían por país).
- Lisdexanfetamina
- profármaco de la dextroanfetamina.
- efecto estable, larga duración y bajo riesgo de abuso.
Ejemplos: Elvanse/Vyvanse. (En algunos países también: dextroanfetamina o mezclas de sales de anfetamina.)
2) No estimulantes (segunda línea o coadyuvantes)
- Atomoxetina
Inhibidor selectivo de la recaptación de noradrenalina. Especialmente útil cuando hay:
- ansiedad,
- tics,
- mala tolerancia a estimulantes.
- Guanfacina de liberación prolongada
Modulador noradrenérgico (agonista α2A). Muy eficaz para:
- impulsividad,
- irritabilidad,
- tics asociados.
- Clonidina (principalmente en LP)
Menos usada, útil en:
- hiperactividad,
- tics,
- problemas de sueño.
LA IMPORTANCIA DE LA INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA JUNTO CON LA FARMACOLÓGICA: El tratamiento del TDAH NUNCA debe ser solo farmacológico. El abordaje integral requiere de la Intervención psicopedagógica, la cual incluye:
- entrenamiento en funciones ejecutivas,
- técnicas de estudio,
- apoyo en resolución de problemas,
- intervención en habilidades sociales,
- adaptación escolar,
- entrenamiento a padres y docentes.
La medicación facilita el aprendizaje, pero la intervención psicopedagógica enseña las habilidades que sostendrán el cambio a largo plazo.
- CONCLUSIÓN:
El tratamiento farmacológico en el TDAH es fundamental porque mejora la función cerebral alterada y optimiza las capacidades cognitivas necesarias para el rendimiento diario. Sin embargo, solo es completo y realmente eficaz cuando se combina con una intervención psicopedagógica estructurada, que consolida habilidades, estrategias y cambios conductuales estables.
ANA ISABEL ROZAS PRIETO
Psicóloga General Sanitaria. Nº de Col. CL-2813
Especialista en Neuropsicología Infantil.


