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Evaluación en niños: agentes que intervienen

Hoy me gustaría hablar de la importancia que tiene la evaluación en el proceso psicoterapéutico con niños. Los profesionales que trabajamos con menores en consulta, nos encontramos demandas muy variadas, alguno de los problemas que presentan están relacionados con déficit de atención, hiperactividad, problemas de conducta, miedo al fracaso, falta de autoestima, conductas disruptivas como mentir o robar, problemas en el estudio, tristeza, ansiedad…

A la hora de entrevistar a un niñ@ nos encontramos con algunas dificultades derivadas principalmente de la inmadurez y  la falta de recursos.

Los niños saben que algo ocurre, primero porque cuando existe un problema, escuchan a los padres comentarlo entre ellos, con otros familiares e incluso con sus profesores. Algo que por cierto, deberíamos evitar, no es conveniente hablar de los problemas que presenta un niñ@ en su presencia, pues entre otras consecuencias, puede hacer que el problema empeore.

 

Como decía, los niños detectan el problema y son conscientes en la mayoría de ocasiones de que algo no va bien y por ello es muy interesante y adecuado conocer, desde su propio punto de vista, cómo se siente, si lo considera un problema, y si es así,  cómo lo está viviendo.

Pero no podemos olvidar que como niños no nos pueden facilitar toda la información que necesitaríamos: datos acerca de cuándo se presenta el problema, con qué frecuencia, duración, interferencia en los diferentes ámbitos de su vida…

Una segunda vía para obtener información más precisa y completa es la entrevista con los padres, en ocasiones nos encontramos con versiones diferentes entre el padre y la madre ya que cada uno interpreta la situación de una manera, le da más importancia a un comportamiento que a otro en el niñ@…

La información que proviene de los padres, aunque nos la encontremos en diferentes versiones, debemos tenerla en cuenta para evaluar al menor y el funcionamiento del entorno familiar.

Otra vía que puede ser tan importante como las anteriores, aunque a veces no se tenga en cuenta en los profesionales de la psicología, es el ámbito educativo. Si tenemos la oportunidad de entrevistarnos con el tutor del niñ@, añadiremos más información relevante a nuestra evaluación, lo que nos ayudará a completarla y emitir un diagnóstico acertado.

Habitualmente nos encontramos con profesores muy colaboradores, con implicación y motivación para ayudar al niñ@.

Es evidente que el niñ@ pasa mucho tiempo en el colegio, convive con otros niñ@s, socializa, aprende, se desarrolla en el entorno escolar…si existe un problema en el menor, éste también se presenta en el colegio en la mayoría de los casos. De hecho, debemos tener en cuenta que en un alto porcentaje son los profesores los que, tras detectar una dificultad en el niñ@, recomiendan a los padres acudir a un profesional de la psicología para realizar una evaluación y diagnóstico.

Podemos encontrarnos con niños tímidos, que en muchas ocasiones no entienden el motivo que les lleva a visitarnos, de ahí la importancia de crear un entorno cómodo y agradable en el que se sientan comprendidos. La buena relación entre el menor y el profesional es un gran predictor de éxito en una terapia.

Yolanda Vicente Cebolla

Psicóloga General Sanitaria

Nº de Col. CL-04856