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PADRES DESESPERADOS POR EL MAL COMPORTAMIENTO DE SUS HIJOS

A  menudo, recibimos en consulta a familias que parecen haberlo intentado todo con los hijos, y que según ellos nada funciona. El caos familiar es ya un hecho, los nervios están a flor de piel, hay un desgaste emocional significativo y una falta de armonía y de entendimiento, que hace que padres e hijos vivan en el enfado y en el conflicto continuado.

Es cierto que en muchas ocasiones los límites y las normas existen, pero si no funcionan, generalmente, es porque no se ponen en el momento adecuado.

En otras ocasiones, nos comentan que parece que al niño no le importa que le castiguen, que es como si pasara de todo, porque antes o después vuelve a comportarse de la misma forma, ante la frustración y el consecuente enfado de los padres.

Es posible que en estas ocasiones el efecto que causa su mal comportamiento sea mucho mayor que cuando hace bien las cosas, no debemos olvidar que si no atendemos a un niño que desea protagonismo, pero tampoco le prestamos atención cuando se comporta bien, no tardará mucho en volver a portarse mal.

Es muy importante que los padres sepan que cada comportamiento debe tener unas consecuencias inmediatas. Que no sirve, que mañana se le castigue por lo que ha hecho hoy. Lo adecuado es que el niño conozca de antemano las normas y las consecuencias de saltárselas. De este modo aprenderá a elegir cómo comportarse, y qué comportamiento será el que le aporte mayor bienestar y le hará ser mejor persona.

Debemos saber que la autoestima de cada niño, comienza a formarse a través de lo que les decimos, lo que nosotros les transmitimos con nuestros comentarios y actitudes influye en que sean niños seguros o inseguros, que tengan un autoconcepto de sí mismo equilibrado, adaptado a su realidad, y una autoestima positiva, o todo lo contrario.

Errores que cometemos:

  • Si existe una tendencia a sobreproteger, a disculpar el comportamiento del niño, a echarle la culpa a los demás (a otros niños ó al profesor), encubriendo sus faltas, etc. De este modo lo que le transmitimos, aunque nuestra intención sea la contraria, es un mensaje de incapacidad. Cuando actuamos así, no le creemos capaz de hacerse responsable de sus errores, ni de enfrentarse a ellos.
  • En otras ocasiones tenemos una mayor tendencia a recalcar sus comportamientos negativos, porque en definitiva son los que causan un mayor impacto. Y los niños necesitan saber con mayor motivo lo que hacen bien.

Qué se debe hacer:

  • Ayudarles a aceptar sus limitaciones.
  • Hacerles ver los aspectos positivos de su conducta.
  • Enseñarles a hacer una autoevaluación de su conducta correctamente.
  • Enseñarles a enfrentarse de manera adecuada a las consecuencias de sus comportamientos, sin disculparles, ni justificarles.

Cuando un niño se porta mal, aunque no lo manifieste abiertamente, se siente malo y su autoestima se deteriora. Por eso, ellos necesitan los límites. Cuando los límites son claros, al niño le resulta más fácil portarse bien.

En ciertas ocasiones provocamos, sin darnos cuenta, que las conductas negativas que queremos eliminar, aumenten, en lugar de disminuir.

 ¿Cuándo ocurre esto?

  • Cuando no nos fijamos en lo que el niño hace bien, por insignificante que nos parezca.
  • Cuándo al salir del colegio, lo único que le preguntamos es qué tal se ha portado, pasando por alto, lo que ha aprendido, a qué ha jugado, con quién ha estado, etc.
  • Cuando hablamos delante de él de lo que ha hecho mal.
  • Cuando nos “olvidamos” de él, cuando juega en su cuarto tranquilo y sin molestar, hasta el momento que hace algo malo.
  • Cuando no le valoramos cuando es amable con los demás o cuando pide las cosas con respeto y educación. Y en cambio, ponemos el grito en el cielo cuando se pone a lloriquear, o a insultar para conseguir algo…

Quiero que sepan que cuando un niño manifiesta un mal comportamiento, es la única manera que tiene de expresarnos que algo no está funcionando bien, que siente malestar, que no se siente feliz. Por ello es necesario ayudarle a gestionar sus emociones y sus comportamientos, pero lo importante es ir hasta el origen de los mismos.

No duden en consultarnos, si tienen alguna  dificultad con el comportamiento de sus hijos. Estaremos encantados de ayudarles y asesorarles en lo que necesiten. Abordar esta tarea solos no siempre es fácil, como padres hacéis las cosas lo mejor que sabéis. Nosotros estamos para apoyaros en esa complicada, pero fascinante labor, de ser padres.

Ana Isabel Rozas Prieto

Psicóloga General Sanitaria / CL-2813

Especialista en Modificación de Conducta en Clínica Infantil